Eso me dijo un “amigo” esta tarde. Digo amigo entre comillas, porque ni él ni yo sabemos bien si tenemos una amistad. Imagino que a esto se refería Alexandré Dumas cuando decía de alguien: era una simpatía!
En fin, hablábamos de la delincuencia, de cómo están las cosas en Vzla, y me lanzó esa frase que resume muchas veces lo que siento, ese susto de “adónde iremos a parar!”. Creo sinceramente que si entre dos personas, no sabemos definir lo que nos une o nos separa, llevamos eso a escala mundial y no es muy difícil darse cuenta. Al final, la cosa viene a ser tan simple y confusa como aquella línea de Pink Floyd: two lost souls swimming in a fish bowl year after year/ running over the same old ground/ What have you found? The same old fears…
En argentino, esa poética frase se resumiría, hablando mal y rápido, con un: son un par de pelotudos. Que nos caería perfecto.
Las palabras, acercan como alejan. Los silencios, esas cosas que dejás caer entre gestos y palabras, también. Si hay alguien en este planeta que ha superado todo caso de mala comunicación, de mal entendimiento, de falta de palabras cuando se necesitaban, y de silencios dejados ahí para que me los llevara por delante, haciéndose añicos contra mis pies, es este chico.
Suelo ser una tipa franca. Con la cara muy lavada puedo decirte las cosas que nunca nadie se atrevería a decirte. Esas que la gente políticamente correcta, no te dice, porque no queda bien, o porque las nenas como yo no decimos esas cosas. Ah, pero con este muchacho pasa cualquier cosa. Es cualquiera, como dicen mis amigas de acá. Realmente, es cualquiera! Todo menos nombrar las cosas por su nombre. Y juro, que por más que habla español a la perfección, no lo comprendo. No puedo llegar hasta él, como logro hacerlo con otras personas. No puedo ponerme en su lugar, ni en sus zapatos. No puedo hacerme a la idea. Simplemente es como conseguirme un muro. El muro de Der müde Tod, cubriendo el cuadro, sin entrada posible sino cuando se está muerto.
Imagino que la misma incapacidad encuentra él de su lado. Siento que me mira y es como si mirase un jarrón de esos chinos, y un sofá incómodo. Quién sabe por qué pasan estas cosas…
Luego, pensando, decía: adónde iremos a parar, nosotros. Si no puedo entenderte, si mis palabras no te llegan. Qué podemos esperar del universo…!
Esta entrada fue escrita el Jueves, Mayo 21, 2009 a las 21:22 y se encuentra en General. Puedes seguir el RSS 2.0 feed. Puedes dibujar un cordero , o hacer trackback desde tu sitio.
