21 Mayo 2009
Adónde va a parar el mundo…
Eso me dijo un “amigo” esta tarde. Digo amigo entre comillas, porque ni él ni yo sabemos bien si tenemos una amistad. Imagino que a esto se refería Alexandré Dumas cuando decía de alguien: era una simpatía!
En fin, hablábamos de la delincuencia, de cómo están las cosas en Vzla, y me lanzó esa frase que resume muchas veces lo que siento, ese susto de “adónde iremos a parar!”. Creo sinceramente que si entre dos personas, no sabemos definir lo que nos une o nos separa, llevamos eso a escala mundial y no es muy difícil darse cuenta. Al final, la cosa viene a ser tan simple y confusa como aquella línea de Pink Floyd: two lost souls swimming in a fish bowl year after year/ running over the same old ground/ What have you found? The same old fears…
En argentino, esa poética frase se resumiría, hablando mal y rápido, con un: son un par de pelotudos. Que nos caería perfecto.
Las palabras, acercan como alejan. Los silencios, esas cosas que dejás caer entre gestos y palabras, también. Si hay alguien en este planeta que ha superado todo caso de mala comunicación, de mal entendimiento, de falta de palabras cuando se necesitaban, y de silencios dejados ahí para que me los llevara por delante, haciéndose añicos contra mis pies, es este chico.
Suelo ser una tipa franca. Con la cara muy lavada puedo decirte las cosas que nunca nadie se atrevería a decirte. Esas que la gente políticamente correcta, no te dice, porque no queda bien, o porque las nenas como yo no decimos esas cosas. Ah, pero con este muchacho pasa cualquier cosa. Es cualquiera, como dicen mis amigas de acá. Realmente, es cualquiera! Todo menos nombrar las cosas por su nombre. Y juro, que por más que habla español a la perfección, no lo comprendo. No puedo llegar hasta él, como logro hacerlo con otras personas. No puedo ponerme en su lugar, ni en sus zapatos. No puedo hacerme a la idea. Simplemente es como conseguirme un muro. El muro de Der müde Tod, cubriendo el cuadro, sin entrada posible sino cuando se está muerto.
Imagino que la misma incapacidad encuentra él de su lado. Siento que me mira y es como si mirase un jarrón de esos chinos, y un sofá incómodo. Quién sabe por qué pasan estas cosas…
Luego, pensando, decía: adónde iremos a parar, nosotros. Si no puedo entenderte, si mis palabras no te llegan. Qué podemos esperar del universo…!
Escrito por
Sikanda a las 21:22,
Dibujame un cordero
18 Mayo 2009
Auf Wiedersehen, Mario
Weil ich denke auf dich, und ich dich liebe sage…
Con esas palabras apareció, vestido de marinero, en una película. Recitándole a una prostituta de cabaret, uno de sus más famosos poemas, en alemán: Corazón Coraza.
Llevo toda la semana con eso en el subnick del msn… Como si hubiera presentido que se iba. Me pesa su ausencia. Como la de un amigo cercano cuando parte. Hoy desperté y lo primero que hice fue manotear Inventario, abrirlo al azar, y leérlo mientras desayunaba, dejándome ir por esas palabras tan amadas.
Es como si me lo hubieran dicho. Apenas recibí la noticia no me sorprendí, sino que entendí de qué iba mi necesidad.
Sí, iremos a faenar el desconsuelo de tí, mañana, en la calle y a pleno día, bajo las cicatrices que deja tu partida. Como nos enseñó tu libertad, esa semántica tan tuya, que nos donaste a todos, tus prójimos.
Te amamos.
En medio de esta noche, ni siquiera un colectivo para romper el silencio, que hace presente este “rostro de vos”.
De pronto supe que tu ausencia y yo
estábamos rodeados por un abrazo prójimo
y sin pensarlo dos veces me fui
con tu ausencia y con ellos
a faenar desconsuelos
a bregar otra vez por el hombre
Perro Convaleciente.- Mario Benedetti
15 Mayo 2009
Eso también es el silencio
Él no sabe cómo decirle ni qué hará. Levanta la mirada y ella llega, con pasos de geisha. Llega.
Se queda parada frente a él, a la altura de su pecho. Él quiere hablar, pero apenas mueve los labios ella lo rodea por la cintura, y hunde la cara en el centro de su pecho. Y a él no le queda más remedio.
Y así pasan 20, 30 minutos. Sin decir nada.
Es una o dos veces por semana. Siempre los mismos horarios para la cita de los abrazos. Las primeras veces se quedaban quietos. Como si moverse pudiera quebrar el aire y dejarlos sin respiración. Él apenas sabía rodearla por los hombros, a ella, que apretaba con ternura su cara a la altura de su corazón. A veces la veía esbozar una sonrisa, oculta debajo del cabello que cruzaba la piel de su rostro. Otras, un dolor oscuro tocaba su alma.
Permanecían así. Lejos.
Luego del primer abrazo, seguía otro, más profundo. Escogían siempre una banquita para sentarse, y volver a encerrarse donde les diera el sol. Había llegado el otoño, que nunca ayuda. Ella entonces llevaba su costado contra el pecho de él, y allí se suspendía la mirada de ambos. Muchas veces ella dejaba las manos sobre el regazo de él. Fue por esto que él decidió tomarlas un día, como si fueran diminutas guitarras que él pudiera afinar. Ella cerraba fanáticamente los ojos, y con ese vuelo se alejaban, y apenas podía vérseles, a través de los cipreses del parque. Quietos, lejos de las palabras que separan. Siempre con latido de susto, de lluvia en medio del sol.
Algunas veces, se atrevió él a buscar sus cabellos, con una mano posada sobre la oreja de ella, moviendo apenas la punta de los dedos. Dos o tres veces ella subió la mano hasta el botón que guardaba los estremecimientos.
Era ella quien terminaba el hundimiento, rescatando sus mejillas de ese abismo -el instante que él más resentía. Muchas veces él tomó su mano, al tiempo que ella rozaba la tristeza. Esa sombra que cruzaba los párpados cuando ella miraba para abajo. Muchas veces buscó mirarla a los ojos, ese mar sin éxito, esa pobre esquina de la incertidumbre, ese precipicio imposible.
Sólo una vez él se atrevió a seguir sus pasos sobre el pasto. Mientras lo hacía, su mano distraída volvió a buscar la pequeña cabeza encima de su pecho, y encontró sólo latidos sin garganta.
La cita de los abrazos, no ha regresado al parque. Hoy sólo vinieron la lluvia.
Y los mendigos.
14 Mayo 2009
Haberes
Tenemos abrazo de esquina y besos llovidos
y de estrépito.
De vernos
de aherrojarnos a los brazos del otro.
Tenemos besos de colectivo, de avenida, de bar y de café.
Y primeros besos de plaza.
Tenemos baile de final y despedida.
Encuentros furtivos porque somos egoístas.
Tenemos la sorpresa, siempre cerca.
Tenemos besos oscuros de escalera.
9 Mayo 2009
Tarde de sábado
Linda tarde del sábado. A pesar de que se nubló un poco en las ultimas horas, para ser mayo no está haciendo tanto frío. En el parque lezama aún están las bandas tocando, como cada finde en que el clima permite el despliegue de la feria de artesanos. Y gracias a Dios, por fin salí de la gripe esa horrible que me tumbó en cama por 10 días. Con conjuntivitis, de paso. Un asco, vamos.
Lo lindo de esta semana que pasó, está en los buenos momentos, esos que te dicen que valen la pena ciertas cosas. Uno no siempre anda con el ego subido. así que cuando te entregan un trabajo en una clase, que sólo tiene elogios y observaciones positivas, empiezas a sentir que naciste para esto. Esto de escribir, claro está. Siempre me estoy cuestionando si soy lo suficientemente buena para ejercer el trabajo de la palabra.
Los gordos crecen, y se les acaba el verano. Ambos tienen un lindo color de tanto jugar en el patio, y siguen asombrándome cada uno con su personalidad, y sus cosas.
Y lo mejor de todo, es que por ahora internet no parece tener problemas acá donde estoy conectada, así que he estado tratando de revisar un poco los blogs, de animarme a limpiar la casita, y de volver a opinar sobre todas las cosas que leo. Un poco difícil con la conjuntivitis esta horrible, pero ahí vamos.
Eso sí: cada vez tenemos más cosas del Principito… ya no creo que podamos salir de esto que se ha generado a partir del blog, hehehe. Estoy escribiendo sobre cine, obligada pro las clases, pero aún así, me las ingenio para escribir sobre lo que quiero. Sobre lo que me inquieta y lo que me interesa. Y a pesar de que he aprendido mucho con esto del cine, ha servido para reafirmar mi inclinación por las letras.
Hoy celebramos el cumple de Max, habrá comilona y tengo que correr para estar lista!
Me voy a halar a Ro por las piernas para que estemos listas a tiempo, yay!
Escrito por
Sikanda a las 17:30,
Dibujame un cordero
6 Mayo 2009
Castillo de naipes
No mires hacia abajo
No ahora, no nunca
No quiero ver tus párpados
No la piel de tu frente
No tu barbilla inclinada
No me mires nunca.
Decirte no, sobre todo
Decirme no.
2 Mayo 2009
Donde las luces
He caminado junto a los diques y los muelles, de noche, con el viento del verano sobre el rostro. La ciudad tiene fuegos escondidos, llamas amarillas que nadie conoce salvo nosotros, los que sabemos que los suspiros del mar humedecen las únicas palabras por las que vale la pena vivir.
El aire por las nuevas noches, éstas de ahora, se va tornando frío y de nuevo hay hojas por todos lados. De nuevo los cambios y tus ojos en el presente. Tu mano se acerca nuevamente. Prometo no temblar.
Se nos esconde el horizonte. Tras los techos de los edificios más bajos siguen edificios. Pero vos y yo caminamos juntos en este mar de calles y nos gusta mirar y quedarnos ahí simples, diáfanos en la claridad de los cambios. Tu costado donde me arropo. Tus labios. Las veces que te muerdo. Si reduzco el mundo a estos gestos entenderíamos las constelaciones y los agujeros negros. Buscaríamos una lluvia para cobijarnos.
Y reír.