Por desgracia no tengo para darte sino uñas
o pestañas, o pianos derretidos,
o sueños que salen de mi corazón a borbotones,
polvorientos sueños que corren como jinetes negros,
Sueños llenos de velocidades y desgracias.
Pablo Neruda.
Cantarás envido de órdago
y tendrás mi voz única
clara
de campana alegre,
de grito salvaje,
de insulto perseguido,
de voces de otros días.
La tendrás para vos
susurrandote cerca
cerca al oído
temblando dentro de tu pecho
vibrando
haciéndose eco perenne
llenando la caja sonora
de tu pecho estremecido de vacío.
Do you think I’d be working
in a place like this
if I could afford a real snake?
-Zhora, en “Blade Runner”.
Existieron esas noches en que planeábamos y maquinábamos y no parábamos de reír y reír, y no podíamos dejar de desearnos y sentirnos más allá de la piel y de las luces y de los sentidos.
Era el universo dentro de mí. No podía detenerme ni podíamos diferenciar las palabras del silencio, lo tuyo de lo mío, ni tus recuerdos podían dejar de saberse míos, así como mis vivencias eran como venidas de tu experiencia y yo tan no vivida, y tú tan lleno de estar vivido, vampirizado, deshumanizado.
Yo no era totalmente yo. Venía de haberme olvidado y no era fácil recordarme sin este sol y estos ruidos de ciudad y de infierno. Ulises bajó al infierno para recordarse, porqué no habría de hacer lo mismo la que vive en el viaje eterno del mar, siempre hacia adelante…
Así volví para recordarme como era, para serme de nuevo fiel recuperando mi cadencia y las cosas ulteriores. Así descubrí el dolor más allá de todo dolor. Entender a los suicidas es envidiarles el valor -o la estupidez- para lanzarse al vacío. Detenerlo todo.
Pero yo sé y eso me hace distinta. Saber. Las vías del aprendizaje son tan complejas, van en tantos sentidos que aturden. Sin embargo llevo esa transparencia en mis manos porque sólo una Serpiente conoce todos los enigmas del universo.
Por eso las esfinges me dejan caminar tranquila.
Esas noches pasaron. Una serpiente verdadera cambia su cuerpo por otro y deja lo viejo atrás.
Dime:
¿En verdad crees que he dejado de ser Serpiente?
Recuerda que el cubo de Hellraiser cambia de manos, mas no deja de ser él mismo.
Existieron las noches y vivieron en ti y no podrás arrancarlas porque una vez más te regreso el golpe -y me gusta llevar anillos grandes cuando te golpeo- diciéndote: todo eso te hace quien eres. Esa persona que detestas tanto como para hacerla desaparecer del mundo.
Te llevo ventaja. La serpiente se renueva. Haré que se pierda todo, como lágrimas en la lluvia.
It would be sad, if we were apart, like yesterday.
Today we have some laughs together.
Today you got me everyday into your arms, and that’s beautiful.
Stay that way. Imagine that we’re not gonna say goodbye, and this will never end.
Stay holding me, loving me like If I will stay here forever, with no goodbyes.
I’m gonna keep this memories, and save it. Whenever I think of you, you can be sure, it would be smiling. You make me stronger, you make me more wise, and give me so much this time together.
And I will be happy with and for you, always my dear.
Pero yo cuando muera…
Cuando sea espíritu seré espacio
Y ya no tendré que pararme en tus fronteras
Y ya no podrán hacerme más daño
Alejandro Sanz.-
He despertado.
Estiro mi brazo hacia tu ausencia.
¿Adonde va un hombre que sabe volar?
Vengo de un sueño extenso y rico
donde vos estás real y tenés un peso
una substancia
un idioma.
Comenzaré a buscarte entre las copas de los árboles
allí donde el viento nos mecía con su lenguaje perpetuo.
Iré hasta el centro de la sal
volveré a decorar mis manos con tus susurros
caminaré por las orillas de tu origen
recogeré tus rumores de nácar
te buscaré cantando,
bailando y meciéndome como la marea
palpitándote cerca porque lo sé bien
en un día como éste
de ruidos familiares al mediodía
de tormentos incontenibles dentro del abismo marino,
-un día como éste de sol quemante y de verano de otro lado
Abriré mis ojos como hoy
estiraré mis manos
y tendré tu costado cerca.
Volveré a abrir los ojos y no serás ya este lenguaje
ni un soma
ni un vuelo nocturno.
Serás. Entero.
Encontraré tus ojos sobre los míos
escrutándome
construyendo con la mirada
el puente benedético de franqueza y luz
que tanto nos es necesario.
Abriré los ojos y veré
que estás y sos desde siempre
y que soy yo quien llega a rescatarte para que me rescates
del silencio dañino que cubre de nefasto dolor
este mundo antiguo que ahora somos
y al que haremos recuperar su juventud
escuchándonos como un sólo corazón.
Por ahora sé que llevas golondrinas por memoria y vas escrutando el horizonte
despierto para poder otearme mientras me dejo.
El límite de tu piel se desvanece.
y ya no tendré que acariciarte
sino moverme dentro de tu sangre.
Seré tiempo cuando sea carne
y estaré llena de agua y ritmos desconocidos
y volverás los ojos para encontrarnos despacio.
Si algún día me cambio el nick, lo haría por este: Cabiria.
Para recordarme esa facilidad que tengo de, aún en los momentos más surreales, locos, perversos y horribles de la vida, conseguir un motivo que me hace sonreír. Esa ramita verde en medio del invierno. El cuadradito de azul cielo entre los edificios grises. Niños jugando en el parque. Canto de pajaritos. Los amigos siempre dispuestos a romperme la vida a sonrisas que son mordiscos de cachorro. Queda tanto amor…
Hoy recordé cuando despertaba en mi cama en Neuquén. Estaba tan cerca del techo que podía tocarlo. En primavera, los gorriones anidaban entre el maderamen y las tejas de nuestra casa, justo arriba de mi cama.
Despertar escuchándolos, era más belleza de la que cualquier espíritu como el mío, podría pedir.
Cabiria, Cabiria. Nada me roba la felicidad. Cuando menos lo espero y sin buscarlo, ya estoy sonriendo de nuevo.
María Isabel, mi musa infantil de estos días (una de las más importantes, ya que está entre las tres niñas que hacen de mi vida una fiesta perenne), tenía que hacer un trabajo para explicar el proceso de la digestión. Consistía en estudiar por entero el tema, hacer un tríptico explicativo, y armar una exposición.
Tímidamente, me pidió ayuda para estudiar y hacer el tríptico. Poco a poco, le fui explicando lo más gráfico posible, todo lo que sucede en la digestión, cosas que no decía el libro -como por ejemplo, qué es el píloro- problemas que suceden si uno de los pasos falla, etc. Luego la acompañé a hacer el tríptico, y el domingo me pasé la tarde entera dibujando para su exposición.
En internet encontramos un dibujo que imprimimos y llevamos a casa. Yo tenía siglos que no dibujaba nada, para nadie. Así puestos, me armé de lápices, goma de borrar, y empecé a pasar el aparato digestivo de 2 cm en el original, a un papel bond de considerables dimensiones.
Luego, nos divertimos mucho mientras comíamos galletas con dulce de leche, y coloreábamos el dibujo paso a paso. La mamá fue haciendo las letras en marcador negro, y los títulos de lo que deberían exponer en rosado fuerte.
El dibujo quedó original, pues le agregamos cosas como el bolo alimenticio bajando, flechitas del sentido de la digestión, de dónde salía la bilis, símbolos que destacaban los nombres de los diferentes líquidos que se producen a medida que se va dando la digestión, etc.
Para el final de la tarde, María Isabel brincoteaba por todos lados (sinónimo de su extensa alegría) agradeciéndome por el dibujo.
Tenía tiempo que no dibujaba nada, y fue realmente un placer. Mary dice que debería ser Maestra de Primaria, porque sé explicar muy bien, y todo lo hago divertido.
No veo el porqué no hacerlo divertido, aprender debería serlo, al menos para ellos, que son niños y uno no debería traumatizarlos haciendo del mundo un lugar amargado antes de que descubran lo duro de todo esto por sí mismos. Me acordaba de Cate y las cosas que hace junto a su hija, mientras ayudaba a Ma. Isabel.
Podría pasarme todos los domingos de mi vida dibujando así, si recibo de recompensa saltos, gritos, sonrisas… todo ese paquete enorme que una nena como ella brinda a los que quiere. Gracias a Dios, estoy entre esos seres. No necesito más. Es impresionante todo lo que puede llenar el cariño de un niño, y su amistad. Más tarde, Maria Isabel me confesó que soy la única amiga adulta que tiene, porque las adultas que conoce son amigas de su mamá. Pero yo soy su amiga.
Sniff. Mejor me dejo la bobera, que no se me note que me dio donde era :P
He aquí el resultado:
La extendimos en la cama y Mary me ayudó a sacarle fotos. Quería que lo vieran, aunque parezca fútil, es algo que me gustoooooo hasta la médula hacer. Por supuesto, sus compañeros halagaron todo el trabajo -el tríptico también- y sacaron la máxima calificación, que en estos días creo que es excelente, o algo así. Ella sólo me grito: SAQUÉ SUPER-EXCELENTEEEEEEEEE!!!
Yo sólo puse cara de sospecha y dije por respuesta: uhmmm… Sospecho que te fue bien…
Y nos reímos para seguir bromeando como siempre, y seguir riendo.
Ella es la niña que le gusta cómo huele la leche en polvo. Y yo la disfruto al máximo :-)
Una vez tuve un padrino del que hoy en día no sé nada. Rubén, un argentino loquísimo. Tuvo tres hijos, a quienes dejamos de ver también. Quiso un día la suerte o el destino, quién sabe, que encontráramos al mayor de estos chicos. Casado, con niños, trabajando y con salud, era un saldo realmente positivo, ya que estos niños no llevaron una vida muy fácil.
Luego volvimos a ver a la segunda de ellos. Esta chica tuvo -sabe Dios dónde y con quien- un niño llamado Alberto, a quien todos apodamos “Beto”. El niño contaba con 3 añitos apenas cuando ella llegó a casa. Luego de pasar unos días con nosotros, le pidió a mamá que cuidara de Beto, que ella se iría a buscar trabajo (era todo realmente confuso), y luego regresaría a buscarlo.
Así fue como Beto formó parte de mi familia por corto tiempo. Empezamos a educarlo, a enseñarle a comer, a pronunciar bien las palabras, a jugar nuestros juegos, y cantar nuestras canciones.
Cuando tratamos de enseñarle los colores, nos dimos cuenta que no era capaz de reconocer otro color que no fuera el amarillo caterpilar. Es un defecto que tenía su abuelo, mi padrino Rubén, quien sólo veía como los televisores: a blanco y negro. El único color que era capaz de distinguir era el amarillo caterpilar. Es un defecto de la retina, que no posee los conos y los bastoncitos que interpretan cada color. Rubén, veía en efecto, a blanco y negro, era incapaz de decir de qué color eran las cosas. Como diría Superdharma: tenía el monitor mal calibrado XD.
Al parecer, Beto había heredado esto de su abuelo, y no había manera de que identificara colores como el rojo, el azul… colores que cualquier niño de su edad empieza a poder diferenciar. He sabido de defectos como este, pero del tipo: personas que todo aquello que es verde, lo ven morado. No es daltonismo. Faltan conos y bastoncitos para ese color en específico. El cerebro lo suplanta con lo primero que tiene a mano y listo: tienes el Ávila de color morado todos los días. Normal.
Beto también tenía cosas muy cómicas: un día estábamos Claudia y yo en la sala conversando. Llega él con su nuevo peluche a mostrárselo a Claudia. Ella le dice: ¡hola precioso! Y tú, ¿cómo te llamas?
Beto se quedó mirándola callado, y se fue hacia las habitaciones. Nosotras encogimos los hombros, y seguimos charlando. Al rato Beto aparece, le toca la mano a Claudia, ella lo mira y él le dice: Beto.
Y se fue de nuevo.
Claudia se sorprende y luego se ríe, diciéndome: este niño tiene reacción retardada, ¿no? hahahaha XD
En esos días estuvieron de moda unos niños que tocaban y bailaban salsa, imagino que muchos de ustedes los recuerdan, tenían una canción que decía:
Cuando papi y mami llegan les decimos así:
Llegó papá! Llegó mamá!
Papi!! Papi!! Mami!! Mami!!
Mi papi es mío!
Mi mami es mía!
Beto se aprendió estas canciones y le decía a mi madre todo el tiempo “Mi mami es mía!”, y hacía sonreír muchísimo a mi mamá, que es mamá de corazón.
Cuando cumplió 4 añitos, regresó su mamá a buscarlo. Al principio Beto no la reconoció siquiera. Luego fue tomándole confianza hasta que volvió a verla con cariño. Esa noche tuvimos una fiesta, de la cual guardamos muchas fotos (es una lástima que no esté en casa, las escanearía para que me vieran a mis 16 años, cargando a Beto con 4 añitos). Con todo el dolor del alma, mi familia vió partir a Beto del brazo de su mamá, hacia un destino que desconocemos.
Hoy me acordé de Beto. Este 19 de agosto cumplirá 18 años. Ojalá haya crecido sano, y Dios le haya regalado el papá que necesitaba y que una vez encontró en mi padre. Ojalá alguien le haya explicado que no es daltónico, sino que ve a blanco y negro. Ojalá haya estudiado y se haya transformado en un chico de bien. Sé que mi madre guarda un lugar especial para él en sus oraciones, y recuerda siempre su cumpleaños, desde aquella vez.
Muchas veces, cuando sonaba aquella canción, mi mamá decía con tristeza y una sonrisa nostálgica: ¿Te acordás? Así era como me decía Beto… Mi mami es mía…
Cerca de casa (una de las tantas a las que he dado el nombre de “casa”), crecía una enredadera. Sobre esa pared daba el sol de la mañana, tanto en invierno como en verano. Yo la veía cambiar con cada estación: llenarse de hojas en verano, y meterse toda dentro de sí en invierno.
Siento que estoy todavía sentada en un tren. Apoyando la frente contra el vidrio de aquellos trenes del sur de Francia, viendo pasar los árboles de otoño, las iglesias, la campiña. La vaca que mira pasar los trenes.
Sigo subida en este viaje que no termina. ¿Hacia dónde? Siempre hacia adelante -me respondo. Hasta toparme con algo que por fin me detenga.
Cada nuevo giro, han sido sólo eso. Giros. Vueltas de camino que creí -en medio de mi inexperiencia- eran un destino final. Cuando esto sucede, tiendo a sentirme a la deriva. Como un pequeño asteroide fuera de órbita, chocando contra lo impredecible. La seguridad de que no hay final sino un continuar viajando sin detenerme, sin ruta, sin camino y hasta sin tren.
Una mano me estruja el corazón. Hace mucho que lo aprisiona y no lo suelta, y para sobrevivir, tengo que escaparme de mí. Una tarea no muy fácil para quien lo abarca todo con la memoria y vive de ella como una enredadera abraza la piedra antigua de las paredes que la sostienen y le dan forma.
La enredadera cerca de casa, estaba hecha de hojas grandes como las palmas de mi mano. Yo sentía una especie de envidia extraña: las primaveras se cubría de pajaritos, rumores extraños de los nidos que ahí tenían morada, frescura y luz. Todos los días atravesaban mi caminar los ensayos de precarios pichones que estarían acostumbrados a mi paso desde su primer día de vida. Yo les permitía ir y venir a mi alrededor, como quien juega conmigo al obstáculo.
No soy una enredadera. Soy una planta en un maceta. Tengo un poco de tierra, lo suficiente como para mantener un enraizado correspondiente a mi tamaño. Una maceta que está signada por la frase: toda mi vida cabe en un par de maletas de no más de 30 kilos. Uno no se puede expandir más de lo necesario dentro de una maceta
Cuando creí haber encontrado un patio en el cual sembrarme, y una pared sobre la cual crecerme, resultó ser otro giro del camino.
Pero sigo en la búsqueda porque yo también ansío el sol de la mañana, las primaveras llenas de pichones trepándome y ensayando desde mí hacia el cielo, un vuelo precario de vida y desafíos que no son míos. Ser testigo, ser rama.
Meterme adentro en invierno. Saberme verde en verano.
Y jugar y jugarme hasta morir de ganas, de grito, de calma y de estallido.
Jugarme y llegar cansada a la noche y guarecerme en la oscuridad del sueño, en el dosel de una pared echa de costillas, con latido familiar de memoria de animal que duerme seguro en su madriguera.
Resulta que me puse a escribir, y me dí cuenta que me había quedado sin palabras.
Las bibliotecas quedan muy lejos, y es muy temprano para que abran los bares. A esta hora las prostitutas y los cafishos duermen.
Así que pensé venir, y pedirles unas palabras prestadas, que en cuanto recupere algunas mías, se las regreso sin demora.
Se aceptan tazas de palabras, en el link de abajo de este post ;-)
Ando boludeando, y no tengo ganas de postear mucho. Será que bailar sobre el mar me deja muda? Será? Sin duda, esa ella que soy yo, se va transitando los lugares ciertos…
Me voy a dormir, para sentir el amor real, en un aeropuerto.