Lo escribo ahora porque está fresco y luego me dará fiaca/pereza y se me olvidará seguro echarles el cuento, por decirlo de alguna manera :-P
¿Recuerdan el cuento del sádico del otro día?
Bien, prepárense, alisten su café o lo que siempre hacen mientras me leen, porque esta promete ser mejor (y entonen ese “mejor” como lo haría Cartman :-))
Pasé todo el día con cero ganas de salir de casa. Me levanté tarde, para no querer levantarme nunca. Me vestí, dí unas dos o tres vueltas y me volví a lanzar en la cama. Me da bronca y culpa conmigo misma a veces estar en este estado de pereza perenne, y lucho contra esto todos los días, pero hoy me dejé vegetar. Literalmente. Pasé por encima del almuerzo sin enterarme, y ni me hizo falta. De repente mi hermana me despertó para hacerme entrar en razón: debía irme al negocio, donde suelo cubrir el turno nocturno, el cual las noches de miércoles, suele ser laaaaaaaaaargo como esperanza e’ pobre.
Me levanto arrastrándome casi, me lavo la cara y medio que me acomodo, tomo el bolso y le pregunto a mi papá y a Jorge Luis -amigo de la casa- si alguno de ellos me podía llevar hasta el Mall. La respuesta era negativa, así que pensé en irme caminando, no queda lejos de aqui, y necesitaba hacer algo de ejercicio -por Dios, nena… movete algo, ¿querés?- era más o menos la premisa.
Pude haber tomado un taxi. Después de todo, mi mamá siempre me pide que lo haga, hoy en día no se puede andar por ahí sola. Pero como nunca he tenido grandes cosas por las cuales llamar la atención, me lancé a caminar.
Por una de esas cosas de la vida, la pila del mp3 player se acaba. Lo regreso a la cartera. Disfruto de mi caminata sin música hasta llegar a unas tres cuadras del Mall.
De repente, siento cómo soy atropellada bruscamente por una bicicleta desde atrás con fuerza. Me tumban contra una pared -de esas que tienen frisado que raspa- me restriegan contra ella hasta tirarme al piso, donde caigo casi en posición fetal.
Siento que son dos, pero no estoy en posición para verles bien. Me toman las manos y yo comienzo a defenderme y a patalear, siento autos pasando, pero nadie se detiene a ver que me están haciendo daño.
No había caído en cuenta de lo que sucedía: me querían robar la cartera. Cuando por fin el muchacho que me estaba encima la tomó, solté todo. Suena el celular -es que mi madre presiente hasta si cambiamos de respiración- y sé que es ella, y ellos me lo sacan de las manos.
Se suben a la bicicleta y se van, no a gran velocidad, no. Paseandito. Pero yo estoy toda golpeada y sólo me quedo gritándoles desde lejos, que me dejen la cédula, los documentos.
Mentalmente comienzo a recorrer el contenido de mi bolso mientras voy caminando, con la esperanza de que dejen algo tirado en la calle. Cojeando, hago señas a los autos para ver si alguien me ayuda -lo único que esperaba era encontrar algo tirado de mis documentos, ya lo de valor era caso perdido- y se detiene una camioneta blanca. Por la zona todos conocen a mi padre, y ellos se dieron cuenta de quien era, dan media vuelta y siguen a los chicos a quienes vemos desaparecer por una esquina. Un señor que venía caminando me ayuda a mirar en la calle si dejaron algo en el camino. Cuando le estoy explicando que me llevaron por delante y me lastimaron, pasan dos patrulleros en motos. Les explico que acaban de desaparecer por la esquina y se lanzan a la búsqueda. Mi única esperanza era recuperar los papeles, lo demás, no es importante. Hoy en día sacar documentos en Vzla requiere de suerte, tiempo y paciencia (pero en cinerama :-P).
Pasan dos patrulleros más. Parece que habían algunos por la zona, sabrá Dios por qué. No dudaron en llevarme con ellos, porque debería identificarlos si los encontraban. En total conté ocho patrulleros en motos, dándo vueltas por la zona. Vamos por las calles y la gente nos va dando indicaciones si los han visto, por dónde posiblemente se fueron, etc.
Finalmente nos encontramos con el primer par de ellos, que los habían interceptado.
Unos hombres dentro de una Blazer verde, también armados -esto no tiene nada que envidiarle al lejano oeste pues tenemos calor, polvo y tierra, cowboys modernos armados hasta los dientes, y hasta nuestra propia raza de indios-, comienzan a hablar con los policias. Fueron ellos quienes ayudaron a interceptar a los malandritos.
La conversación entre ellos fue determinante. Si los hubieran atrapado en la noche, se los llevaban por ahí y los mataban. Dos tiros y se acabó. Ahora sólo les salía la paliza de sus vidas, y no iban al retén, porque la señorita -osease, yo- no haría denuncia alguna.
Y aquí salgo yo. La cómica. Si ustedes me querían ver en acción, éste es el momento.
-Señorita, ahí están los malandros, ¿son ellos?
-No sé, tengo lentes osucros, no los ví bien -primero muerta que señalarlos, después vienen los de su pandilla y sabe Dios cómo me salvo de esa.
-¿Son éstas sus pertenenecias?
-Sí… esas son. ¿Puedo verlas?
-Seguro.
Miro la cartera. Estaba todo. Incluyendo el mp3 player. Es un regalo especial. La billetera apenas si les dió chance a abrirla.
Yo me hacía la nerviosa, la que había pasado por algo “horrible horrible”. Por dentro, me sentía como asistiendo a algo que no sabía bien si me había pasado a mí, o era una pelicula rarita.
Paso por delante de los malandritos y el policia me pide que les diga algo.
Y aquí voy. Agarrándome el brazo izquierdo magullado por la pared, cojeando por el golpe en mi pierna, y con el suerter nerviosamente enrollado en las manos, les digo:
-¡¡La próxima vez, me hacen el favor y me lo piden correctamente!! ¡¡No es necesario que me golpeen!! ¡¡¡Y por Dios!!! ¡¡¡Informen que es un atraco!!! ¡¡Yo ni sabía qué diablos querían hasta que me quitaron la cartera, brutos!! Entiendan que no había necesidad que me golpearan, vale… ¿¡Cómo es posible!? ¡¡Miren cómo me dejaron!!
Y… sip. Los malandros, esposados en el piso, mirándome estupefactos. Los policias, que en realidad tenían ganas de entrales a golpes hasta hacerlos sangrar, me miraron con cara de: déjala…, está conmocionada, pobrecita… (la looooca!)
-Señorita, si quiere los llevamos al retén, usted nos dice…
-Nooooo! Ni se les ocurra llevarlos al retén de menores, yo he estado allá y es horrible!! Ese sitio es espantoso!! Hagan lo que a ustedes les parezca, yo sólo me quiero ir a mi trabajo, por favor, déjenme sola, ¡me quiero ir!
A todas estas, medio barrio había salido, patrulleros iban y venían, locura en todas partes.
-Ay! Mirá! Pero si ella es la mamá de Abú!! El monito!
-¿Vos no vivís al lado de que Perrucho?
- Sí miamol! Ella es la que vive al lado de lo de Nelly pues!!
-Ay mirá, que no llamen al papá de ella, porque ese señor es un catire grandotote mirá, ese los mata segurito!
-¿El catire mamarruo que se la pasa con un camión de guajiros pa’ rriba y pa’ bajo?
-Eeeeese mismo!! El que vive metiendose como pa lo de Mara!
- Ay pero muchacha, andá vete pa tu casa! No te vais a ir a trabajar así!
Una señora que ya estaba llamándo una línea cercana de taxis me dice:
-Vení, pasá mamita, sentate. ¿Pero qué te quitaron? ¿Tenéis todo?
Me pasan un vaso de agua que agradezco. Otra vez explico cómo me atracaron y qué hicieron.
-Ay no, esos malandritos ya no respetan chica, es que no habia necesidá de golpearlo a uno! No puede sé…
Llega el taxi y subo sin mirar a nadie, mientras agradezco a la familia que me abrió su casa en ese lapsus.
Le explico al taxista que me acaban de atracar, y que voy al Mall. Al llegar mi mamá tenía cara de saberlo todo.
En dos minutos todo el barrio se había enterado que me habían atracado, y mandaron a llamar a mi papá que salió de inmediato a buscarme. Jorge Luis fue con él, y tal como lo pensaron muchos, evitó que los surtiera a puñetazo limpio a los atracadores, que al final, estaban sentados viendo como el barrio iba y venía, echando el cuento “de que atracaron a la catira”.
Dana, mi hermana menor, llama a mi madre alterada, contándole que me acaban de atracar, y que no sabe nada porque mi papá no le dió detalles, y salió a buscarme.
Mi papá con todas la ganas de matarlos, y mientras les grita ocasionalmente, se queda con policias y medio barrio, escuchando la versión del cuento de cada uno “y es que ella se acaba de ir mirá, agarró el taxi y se fue”.
Llego al negocio cojeando, medio riéndome porque el taxista me decía:
-Pero ¿no les caíste a taconazos? Yo lo hubiera hecho mirá…! Ganas no me faltaban! Esos malandritos mirá…, hay que tenerlos a toditos cachaos… Por si acaso.
Y le cuento a mi mamá, que yo, la loca de su hija, les estaba explicando a los malandritos cómo debían hacer “la proxima vez”.
Es que sea cual sea la situación, últimamente me preocupa mucho la etiqueta a seguir en el momento, y que sean las cosas según el manual. “Porque lo horrible está en que una no sabe que es un atraco en ese momento vale! Una piensa que pueden ser un millón de cosas!” -le repetía policias y malandros varias veces.
Loca…
Más tarde pensaba en Rhona, en lo que había sufrido cuando recibió las dos últimas noticias de que, por atraco, habían perdido a dos seres cercanos. Ese mismo pensamiento de estar cerca de la muerte, me pasó cuando me dí cuenta que estaba oponiéndo resistencia a gente probablemente armada. Fue cuando entregué todo. En realidad luchaba porque no tenía plena conciencia de lo que me sucedía. Pero pudieron haberme hecho más daño.
Ésta vez, gracias a todos esos ángeles que aparecen en mi vida sólo porque Dios escucha muchísimo a mi madre, no me pasó nada.
Aún sigo aquí. Pensando mucho en la muerte y recordando las manos de esos malandros sobre mí, en el piso, vulnerable.
Y con el pleno conocimiento de que mañana, tendré el dolor de trasero más grande del año. Conste: esta vez los morados no me los propiné yo. Por lo menos no fue que me caí limpiando las escaleras de la casa… como me suele pasar :-P
Les dejo miles de besos, me fuí a dormir :-***
Esta entrada fue escrita el Jueves, Septiembre 8, 2005 a las 2:14 y se encuentra en General, Uncategorized. Puedes seguir el RSS 2.0 feed. Mas abajo puedes dibujar un cordero.

Septiembre 8th, 2005 at 6:22
Hola Sikanda, me he leido todo tu post y casi muero. Realmente. Uno deberia ser capaz de ponerse el disfraz a cada momento sin titubeos y sin algoritmos. Tu casi que lo has hecho, te faltaron mas aspavientos, mas violencia contra los malandritos, o tal vez un poco de llanto. Anda, que el disfraz en estos dias es esenciaL. Te mando un abrazo y me gusto mucho tu super historia donde quedaste morada y seguro que te aterraste no dices que te atterraste pero estabas aterrada ^___^
remuic!
Septiembre 8th, 2005 at 6:46
En Maracaibo si q pasan vainas! Al menos le sacastes la parte funny al asunto :-)
Reza tres padres nuestros mas cada dia, asi dios te evita todo el transe la proxima vez, no hay fe hija, no hay fe =) (comentario agnostico-ironico)
Al rato!
Septiembre 8th, 2005 at 9:37
Mirá lo q aprendí:
Mochtest du mit mir ausgehen?
Oooowoooo babe-nieren :lol:
Septiembre 8th, 2005 at 10:23
Nenis!! mirá que casi muero leyendo lo que te pasó!!
Espero que estes mejor… esos tus ángeles, qué grandes!! podía haber sido peor, no?
Mejor no pensar en eso, ahora sólo queda recuperarse.
Te mando un abrazote!!
Septiembre 8th, 2005 at 10:54
Nuez, la parte aterradora es no saber bien qué diablos te está pasando hasta que te pasa. Porque entre la extensa gama de cosas (secuestros, violaciones, etc) fue lo más light, por decirlo de alguna manera :P
Re-muic!
Caribe, Aber sicher! Ich will mit dir ausgehen ;-)
Ga, la verdad, no pensemos en eso, sólo que tengo una suerte a toda prueba, incluso, de morados :P
Besos!!
Septiembre 8th, 2005 at 16:21
Bueno, primero lo serio… Dejate de joder y tomate un taxi la próxima vez porque voy hasta allá y te pego tantas patadas en el culo que vas a ir volando al negocio…
Ahora lo no tan serio… ¿Por que no les hablaste un rato largo? Seguro se tiroteaban en un rincón solitos… JAJAJAJAJA!!
Bueno, besos y no me asustes mas…
Septiembre 8th, 2005 at 21:58
Cuidese Sika, cuando regrese espero no encontrarme con ningun cuento de estos (bueno lo divertido si pero sin malandros preferiblemente :P). Un beso
Septiembre 8th, 2005 at 23:17
Jack… hay días en que tenés el delicado a flor de piel :P (tierniiiiisimo :P)
Rabineb: digamos que siempre encontramos la manera de verlo lo divertido (y loco, eso si) al asunto :P
Besos :***
Septiembre 13th, 2005 at 7:55
Mijita, ‘guenos mal’ que no paso de un susto y uno que otro raspón! Besitos♥
Septiembre 14th, 2005 at 11:06
Si mijita, por eso mesmo lo cuento, pa celebrar la suerte que tuve :-)
(mejorcito el hombro?)
:-*******
Septiembre 22nd, 2005 at 13:10
Gracias a dios no paso de un susto, una risa y una anecdota :D
Pero mosca pa la prox.