30 Junio 2004
La cosa más bella
He pasado los ultimos días dándome sobredosis de alemán como no se dan una idea. Por eso estoy leyendo mucho, viendo mucha televisión, y abriendo el diccionario cada dos por tres.
Para no perder la costumbre, tengo un resfriado que me tiene durmiendo mal, y un dolor de cabeza producto de un atraso en mi periodo. Sospecho que es uno de esos atrasos que me revuelven la vida entera, pero qué más, ya me extrañaba tanta regularidad.
Así que no he tenido ganas de acercarme al blog, mucho menos pasearme por el barrio. Siento mucho perderme estos minutos de ustedes, pero quiero lograr usar el alemán con eficiencia, y para eso necesito dedicarle más horitas.
Pero no puedo dejar de mostrarles las últimas fotos que me envió mi hermana, de mi sobrina Arianna :o)



Para que nadie diga que no soy una tía babosa :oD
24 Junio 2004
Veo veo
Voy camianndo por el camino hacia la escuela de idiomas, pleno mediodía y un viento de morirse. De repente, veo algo pequeño y oscuro moverse al borde del camino. Es una carretera pequeña por donde pasan mas motos y bicicletas que autos, asi que siempre hay animalitos como ardillas por ahi, sobre todo porque está lleno de árboles.
Parece una rata… me acerco más. Parece un hamster, pero eso no es un hamster, que diablos es????
Me agacho, me quito los lentes oscuros: miro las patas, la cola, la cabeza… esa nariz…
ES UN TOPO!! UN TOPO BEBE!!
Casi me pego contra una piedra la cabeza, por no traer la cámara :o(
Jamas en toda mi existencia habría pensado que iba a ver un topo bebe… mucho menos tocarlo :o)
Lo levante de la calle y lo puse de nuevo en el campo. Arañó con sus patitas hasta esconderse entre las raices. Tiene el pelito suave y de color gris pizarra.
Ahora ya pueden patearme por idiota y no llevar la cam conmigo.
(Todavia me estoy lamentando :oP)
23 Junio 2004
Este blog es malo para su salud, ley de tráficos VB
Hace poco en el Blog de Kyo me encontré con este simpático Test, donde puedes saber cuanto de malo o bueno hay en el URL de tu blog, y este es el resultado para mi pequeño rinconcillo:


Pocos días después encontré de nuevo el test en un post de HAG, y volví a ponerme a jugar con el dichoso calculador. Luego me puse a pensar en aquello de los nombres de las personas, y empecé a poner los nombres de muchos de los bloggers que frecuento, y de los cuales sé a ciencia cierta su nombre completo, o por lo menos nombre y apellido.
Para mi nombre completo, consegui el 37% good, y el 63% evil !!! SI SI!! LO LOGRE!! SOY MAAAAAAALAAA! :oD
En fin, mi Nick, paradójicamente, es 1% evil, 99% good. Si, hasta allí me llegó la alegría de mi recién certificada maldad.
El nombre completo del Yellow y su nick son 1% evil ! (lo cual significa que me saqué la lotería con este esposo ;o)
Prueben, coloquen todo lo que desean, incluso pueden poner textos completos para saber el balance que sus letras arrojan de maldad y bondad.
Seguro se sorprenderán y se reirán mucho, hehehe :oD
20 Junio 2004
Tengo ganas de verte
15 Junio 2004
“No tengo miedo” (IV parte)
Creo que quería saber si era real lo que estaba viendo. Por eso extendí mi brazo. Qué hay en el acto de palpar el rostro de una persona? Tal vez era el tiempo transcurrido que me hacía temblar. Mi padre siempre decía que la libertad se alimentaba de sangre. Yo creo que la libertad se alimenta de trabajo, y el tiempo se alimenta de sangre.
Porque cuanto más tiempo pasa, más llenan los hombres su impulso hacia la violencia, la sed de sangre, las bestialidades.
Lucio no tenía ese instinto puesto en todo, solo lo tenia para la cacería. Recuerdas cómo traía las pieles a casa para enseñarlas como trofeo de valentía, como si fuera tan importante quitarle la vida a algún animal. Por eso estoy convencida que murió sin saberlo. A pesar de todo, él era muy naif, se divertía como un cachorro que descabeza una gallina a punta de dentellazos. La mañana de su muerte los peones llegaron con su cuerpo y la cabeza cenicienta colgándole. Primero papa, luego Lucio. Juse mandó a revisar todos los caballos, y buscó al responsable de ensillar el caballo de Lucio como si en eso le fuera dada la vida. Yo sentía que toda la sangre que derramó mi padre venía por nosotros, nos iba buscando de a uno, y se deleitaba pintando nuestros nombres en el averno, con ese color tan del fuego mismo, tan de la furia y del hedor a carne.
El día que le enterramos, volví a verle a lo lejos. Él, el brillo de sus ojos, parecía un lobo al acecho. Su piel siempre fría. Por eso Juse me encerró al llegar. Fue la primera vez que me golpeó.
Creo que no grité, ni gemí, sólo podía abrir la boca como una “o” gigante de sorpresa y espanto. Pasé tres días encerrada, mientras Juse se revolvía de odio. Me odiaba por callar, culpándome de la muerte de mi padre. Incluso pensaba que yo había mandado a ensillar mal el caballo de Lucio para hacerle caer de su lomo. Ya no era capaz de pensar con claridad, ya no era su hermana.
Después llegó aquella noche tan silenciosa. Luca te puede decir, parecía que todo estuviera detenido, suspendido sobre un sopor de vacío. Logró abrir mi puerta, pues todos temían que después viniese por mí. También yo lo pensé.
Salí a caballo. Más allá del puente de piedra, después del codo del río les encontré, los golpes de sus espadas me tenían sorda desde el mismo camino. Creo que Juse me odiará por el resto de la eternidad, odiará mis gritos, mis ganas de detenerlos. Cada uno tenía cortes en el pecho, en los brazos. No sirvió de nada Kaia. Ambos se rebanaron como haces con este pan. Sus camisas parecían flores abiertas y rojas. Juse cerró los ojos, pero al final, y apesar de mis lágrimas, me decia: perra, vendida. Traicionaste la mano que te daba alimento, me das asco…
Mira, la noche cae. Ves cómo no hay nubes? Hará frio.
Ahora, cuando recuerdo sus ojos enrojecidos, mirándome con tanta ternura, sonrio. Creo que por esas heridas salían sus propias cadenas, porque se veía feliz. Repetía que él no quería matar a Juse. Ciertamente no me importaba, era sabido que su verdadero motivo para volver, era matar a mi padre. Me decía: No llores…
No podía evitarlo. No por la muerte de Juse, no por él, ni por mi padre, ni por Lucio. Era la primera vez que me miraban así. Era la primera vez que veía ternura en sus ojos negros. Aparté lo que cubría su pecho: pieles de animales gruesas y pesadas. Él llevó la mano hacia el relicario, pero yo le impedí quitárselo.
Se detuvo la lluvia. Tomé los caballos, amarré su cuerpo como pude a ellos, y lo arrastré más abajo de las colinas. Tomé su espada y comencé. Entregué a las raíces de aquel árbol su cuerpo otra vez amarillo. Saqué fuerzas de mis nervios dormidos y logré arrastrarle. Pesaba demasiado: las pieles todas mojadas, los hierros de los brazos y la espalda… Luca se encargó del cuerpo de Juse. Lo puso junto al de mi padre. Amaneció mientras yo quemaba todo lo que manchó su sangre, más el cabello que me corté. Todo estaba rojo.
Desde hoy quiero que siembren los campos. Quiero que desaparezca entre raíces nuevas todo aquello que derramaron. Que se mezcle con los animales que cazaron durante tantos años, con las guerras, con ese olor de las mañanas de lluvia a cadáveres que tanto complacían a papa.
Enséñame a trabajar Kaia. Quiero aprender a usar mis manos, a cortármelas como te pasa a tí, y no sangrar. Enséñame a mirar el trigo y ver el pan que haremos cuando amanezca el verano.
Ahora puedo. Enséñame a trabajar.
13 Junio 2004
“No tengo miedo” (III parte)
No sé. Si lo preguntaras no sabría decirte, yo estaba imaginando y soñaba, igual, con él arriba, bufando como toro. Soñaba con el prado de los terrenos de cacería, allá debajo de los árboles, cerca del puente de piedra en el río. Soñaba que corría y a medida que corría y corría las manos me fueron creciendo. Y luego estaba él, con su mismo cabello oscuro, largo, tomándome las manos, diciéndome: Salta! Y yo detrás rodando prado abajo, rodando y olor a hierba y el cielo revuelto.
No sé cuando terminó, no estuve allí. Por un tiempo sentí que el cielo no estaba revuelto y miré: ya estaba dormido, y no había sentido ni siquiera dolor. Pero debió doler. Llevé mis manos hasta abajo y me palpé. Todo estaba en su sitio, creo.
Me levanté hipnotizada por la luna, y busqué la fuente con agua. Estaba fría y me lavé, me lavé me lavé y el frío me hacía bien porque adentro ardía y escocía. El agua quedó oscura. Quedó oscura mucho tiempo después, más allá de su muerte. Y de la libertad. Y luego… pero eso no puedo decírtelo, no aún.
Recordé cuando me decías eso. Que habías sangrado de buena gana por aquel placer. No! No te entristezcas por mi, no me tengas lástima, porque ahora sé de qué estoy hecha, que no nací para sangrar de buena gana por placer, sino por imaginarme cosas verdes, el frescor del agua con menta… te acuerdas cómo Nadia metía flores de naranjo y menta en las aguas de mis baños? Eso. Èramos niñas y yo no comía como ahora este pan tuyo; déjame comer un poco más, hoy tengo más hambre que en todos esos días en que te comías todo por mí, para que nadie me viera caminar así como fantasma por el afeizar de la ventana.
No le esperaba -por más que pienses que deseaba que regresara por mí, a llevarme lejos-. La libertad así, no me vino de los hombres. No vendría a liberarme nunca, porque la reja se lleva en el destino, en el corazón y tatuada en la frente, así como me había clavado aquellos barrotes en el rostro mientras le abrazaba para darle algo de calor en aquel lugar bajo el suelo de los establos. Aún así no esperaba la libertad.
Yo esperaba que me amara.
Es raro todo esto de ahora, y el silencio de los pájaros.
Se desató una tormenta antes y Macaya dijo que era malo, que sentía el aire pesado como de muertos y yo sentí aquel mismo olor dulzón del hierro mojado y salí a esperar a Juse en el arco, con las ropas pegadas al cuerpo y aquello de la premonición. Pálido, te imaginas a Juse pálido, desfigurado de furia y gritaba. Allí fue. Ví su sombra más allá, escondida bajo el agua corriendo hacia el pozo y las piedras donde jugábamos Juse y yo cuando niños. Histérica corrí tras él y le encontré.
No sé cuanto tiempo estuvimos frente a frente, resoplando bajo en cielo que caía a hachazos. Tampoco supe cuando alcé la mano hacia su quijada, a pesar de la sangre cubriéndole la barba. Pasó su nariz por la palma y con esa voz grave me dijo “aún hueles a naranjo”
Me quedé allí mucho después de su huida, helada. Muy en mi tenía la certeza: nadie podía liberarme a mí, porque todos estaban presos. Él primero que todos, él más hondo que nadie.
Juse juró venganza como era natural en él, cazador cruel y inefable. Hubiera querido decirle que primero pagara él la sangre que derramó nuestro padre. Juse , Juse. Presto siempre a la violencia y su pasión por el sonido de los huesos quebrándose ante el acero. Aún así, no llegaba al talento de un bárbaro a la hora del grito y el desgarro derrapado. Ese talento que heredó de nuestro padre, y que toda la furia despertada no logró salvarlo de la muerte. Los demás habían traido el cuerpo de mi padre: frio y empapado de sangre y lluvia, aun con todos esos hierros terribles encima y yo, revuelta sabes? Revuelta de verlos a todos devolví mi comida, enferma de sangre.
Sabes que no había lado para elegir, y si hubiera elegido algo, sería todo igual igual como una letanía y no me digas que no. La sangre siempre es una letanía dando vueltas en espirales llamando a la sangre. Caminábamos sobre sangre de otros aún sin ser concebidos, Kaia.
Hasta tú, que cuando tu libertad te lo dispuso y por manos de un hombre de fuego, por aquel placer dichoso sangrabas de buena gana.
11 Junio 2004
“No tengo miedo” (II parte)
Sigue bañandose con flores de naranjo en agua tibia de la tina. Sus camisones de madrás han sido suplantados por otros. Estos, los nuevos, ya no conservan rastros de moho, ni óxido de barrotes tan gruesos como sus bracitos, ni olor a madera húmeda.
Mirándose al espejo, escucha el rumor de sus doncellas, que van y vienen con los preparativos. La boda será en unos días, le preguntan si está nerviosa, sonrie y responde que sí, y todos se deshacen en consejos. Si tan sólo su madre viviese! Pero mamá se ha muerto antes de nadie, antes de nada, antes de la propia conciencia, antes de la sangre que susurraba bajo sus pies. Terminan de arreglarle. Llega su hermano. Esos ojos idénticos a los de ella, tanta pasión reunida, tanto escepticismo, y los brazos abiertos. Una vez habían sido uno. Cuando eran un cigote cohesionado en las entrañas maternas. Ahora eran tan distintos… hombres rodeados de metal y ella… ella siempre desnudándose en las noches, como cuando tenía 6 años y aún no sabía lo que era la desesperación masculina por el dominio. Pronto ella sería parte de ese juego terrible. Un “algo”. Pasando del dominio paternal, al dominio conyugal. Y aquel dolor de los recuerdos. Tan tangible y a la mano.
Esa noche retornó a los calabozos. Habían pasado diez años desde aquellas noches en las que bajaba sola a verle, a él, ese niño tímido que fingía hombría con tan sólo 12 años. Recordaba sus ojos oscuros, su cabello largo, su piel casi amarilla de estar enfermo, encerrado. Y aquella tristeza volvía a acariciar su garganta. Si tan sólo la hubiera llevado con él, no importaba morir afuera, pero a su lado, lejos de aquella crueldad con la cual su propio padre había dado muerte al padre de ese niño (era un niño! Como ella! Qué te hizo maniatarlo con crueldad, llenándole de injusticia?). Temía más a su padre y sus conquistas, que a verle la cara al hambre en persona.
Cuando él escapó, se llevó su medallón, aquel relicario de plata de su madre. Pero para ella, era como si le hubieran arrancado el nido de pichones que tenía por entrañas. Hueca por dentro, se extendió de allí hasta lo que era ahora: una insomne. La expresión más pura del drama.
Pasó las manos sobre la roca del suelo y apoyó el rostro contra los barrotes, extrañando auqel par de ojos oscuros que la miraban desde el otro lado, con hambre, con sed y frío.
Pronto estaría más presa que nunca.
10 Junio 2004
“No tengo miedo” (I parte)
Va la niña de cabellos rubios con su vela encendida, en medio de la oscuridad. Va cantando la canción de cuna que su negra aya le ha enseñado, aquella que habla de sueños hermosos. Imagina que pisa hierba fresca, y que lo que cruje debajo de sus piecitos son hojas secas de los árboles más altos. Imagina que lleva manjares exquisitos para su amado. Imagina que huele a naranjos en flor, a fuego y algodón caliente.
Va la niña de cabellos rubios como el trigo, que casi llegan al suelo. Con una bandeja de comida que cae de la mesa de su padre, y que su aya por piedad recoge para ella. Va bajando con ese pobre candelabro que apenas ilumina los insectos que va pisando. No le teme a esas cosas húmedas y negras que resbalan por sus pies de blanco amianto. Le teme más a su padre, pero él duerme. Duerme con el sueño de quien ha comido como un señor imperial, como el que es él: un asesino. Allá abajo huele a muerte, y ella lo entiende más allá del instinto.
Va la niña de cabellos rubios en los cuales se enredan alacranes que él le quita con dulzura, haciéndolos pasar através de los barrotes. Ella lleva flores de estación en sus vestidos, para que él sepa de qué color son los días afuera, allí donde no llega el sol. El la mira y dice: hueles a naranjo. Ella sonrie.
Va la niña de cabellos rubios y ojos verde mar y abraza una ventanita por donde pasa la luz de esa precaria vela que semeja su corazón, y Él, que no conoce más caricias que el suelo de roca, se estremece. Apenas tiene segundos para decirle que la ama. Pero no lo hace. Sabe que la hará llorar, y es lo único que no podría resistir en medio de esa oscuridad. No poder consolarla.
Va la niña de cabellos rubios hacia su cama, a quitarse los vestidos y quedarse desnuda. Porque si él pasa frío, ella también lo hará. Ella no comprende la guerra, ni las venganzas, ni siquiera su propio dolor. Abraza su almohada y llora hasta quedarse dormida. Pero la persiguen las pesadillas, y la noche le grita con todos sus presagios que la rodean sangre y lluvia, agua que lavará día a día todo rastro de felicidad en su ya desvestido ser, desenvuelto de madrás, inmerso en las tinieblas del otoño.
9 Junio 2004
Quise prometer
Cruzaste mi camino muchas veces. Eran días indecisos, en las mañanas, solía acompañarme con fresas.
Crucé tu camino un día, detrás de esa enorme espalda blanca que vestías tan desprolijamente como tu vida. Pero yo no lo ví.
Habitaba entre nosotros una luz triangular, un equilibrio, algo de mis ojos hacia tus manos, y las medias palabras y los proyectos. La suma de todo lo que no se espera, una apología de miradas de cinco años.
Luego vinieron las tardes. Me recostaba en la hierba sólo para seducirte, para que me ofrendaras esa mirada oscura y fría que ocultaba que lo sabías. Igual, habríamos pasado por encima de todas las advertencias, los lustros de precauciones y las barricadas de lluvia oscura, oscura blandiendo dagas de desesperación, y tu muerte. Aquella que nos asistía.
Como cuando ibamos caminando entre cardos hasta llegar a la sombra. Como cuando en las montañas sentías fiebre y frío. Desde mi propia piel te dí muerte. Surgió en mí un odio radical, una suerte familiar de finales desprevistos, colores que buscaba en mis entrañas, los muertos sobre mí, los que irresponsablemente maté con fuego crepitandome en los oidos.
No hubo pasión, eras hecho de cemento, alto, duro, sellado por una cubierta de yeso blanco. Mis manos buscaron en vano una grieta sobre la cual clavarse, dejarte mi huella, meterse en tí. Deshacerte.
Mas tarde encontraron arcilla, carne hermosa que tomaba forma por las noches en húmedos ciclos de niebla, mixtura del cielo y la tierra que desaparecía para dejarnos endurecer, cristalizandonos en sueños formados, en rosados de nubes a la aurora, pies que se esconden en la transparecia de las orillas, las olas de viento susurrando en los oidosy la victoria del cansancio. Eso que quise prometer.
Aquel yeso blanco todavía anhela mis paseos buscando, vibrando, con las pupilas dilatadas absorbiendolo todo. Porque lo único que le queda frágil es la memoria, encerrada y eterna entre hierros y vigas.
Espera el dia de rompimiento, una grieta para escaparse y dejarte a solas inundado de toda la luz para la que estabas sellado, y las canciones y los susurros y la humedad que desarma poco a poco las vigas de tu interior.
Yo llegaré.
7 Junio 2004
Debería ser así
Esto es exactamente lo que pienso que debería pasarle a Bush. Pero ni más ni menos que todas las noches hasta que los deje en paz.

Para los que no saben, de izquierda a derecha se puede leer que dicen los carteles:
- No más en nuestro nombre!
- Nos estamos revolcando en nuestras tumbas!
- Las víctimas del 11 de septiembre.
Y es que así debería pasarle a él. Así como Bolívar se debería levantar y todas la noches decirle a Chavez: por favor, no más! Ya enlodaste bastante mi nombre! O los mismos pobres, tan manidos y recurridos por todo aquel que se “dice” defensor de causas justas, cuando ni siquiera sabe lo que significa la palabra justicia.
Ahí se los dejo ;o)
4 Junio 2004
Soluciones :o)
Bien, hoy es un día lindo porque a pesar de estar nublado, todos están felices porque el referendum está ya planeado para el 15 de agosto de este año, eso si los queridos “Chavez y cía.”, no se las ingenian para retrasar las cosas aún más.
Por otro lado, quería mostrarles la solución al problema de los sapos atrapados en las escaleras de casa. Hemos puesto lirios en todo el borde, y han crecido lo suficiente como para que ningún sapo salga por ese lado del estanque. Aún así, sigo vigilando :o)

Este, como ven, es uno de los nenúfares del estanque, que ya floreció. Y aqui mismo tienen una foto del estanque, para que vean un poquito de lo que les hablaba.
Ahora ya conocen un poquito más mi casita :o)
3 Junio 2004
Hasta donde?
No, no estoy preguntando hasta donde lleno el vaso, o hasta donde nos llevarán los madatarios de gobierno, ni mucho menos hasta donde tengo que echarle chocolate a la torta. No. Lo que me preocupa es otra cosa. Hasta donde la cosa va “taaaaan en serio” con los blogs? Me refiero a hacer de esto, algo serio (y por ende aburrido).
Cuando empecé el blog, lo hice por puro placer y porque Susana casi me obliga con una pistola (no más le faltaba eso para que yo aceptara ya de una buena vez el regalo del blog). En realidad sabía que tenía muchas cosas que escribir, pero no pensé que la cosa fructificara así como así. Sin embargo, este medio está lleno de gente buena onda, que prueba día a día que la gente mala onda ya no tiene lugar en este tiempo, y se engancharon con mis locuras que no son más ni menos, que las locuras por las cuales pasamos la gran mayoría de las personas.
Lo que me preocupa de todo, es que hay mucha gente que se toma esto muuuuy enserio. Esas personas van desde comentaristas absurdos que de repente llegan a un blog de buenas a primeras a insultar sin saber bien como se menea el melao en ese lugarcito, hasta gente que empieza a verle el negocio al asunto, y termina hablando de hacer libros, publicaciones y demases.
Lo digo porque siento que se han tomado demasiado en serio esto de los blogs, de Veneblogs, y afines. Por ejemplo, lo de los blogs de la semana, es una seccion para recomendar a los posibles nuevos visitantes, un blog en especial cada semana. No lo siento ni como un premio (y pa eso, menos estoy) ni nada por el estilo. Por eso no le presté tanta atención como pudieron hacerlo otras personas. Ni me di cuenta de cuado lo pusieron, ni de cuando lo quitaron. Sin embargo, hace unos días, Afrael vino a pedirme disculpas por haberme quitado muy temprano de la sección. El pobre estaba apenadísimo, y yo ni me habia enterado.
Me parece algo exagerado que se fijen en esos detalles, y les agradezco que se preocupen porque mis sentimientos no sean heridos. Pero quiero que se RELAJEN. Cuando empezó Veneblogs, creo recordarlo muy bien, no se habló de figurar como uno de los mejores portales el mundo, ni nada por el estilo. Se habló de tener “un rinconcito” para reunirnos y contarnos. Que nice era eso. Y quiero, como una de las que le vió nacer, que siga siendo asi. Es como si se tomaran en serio todo lo que hacen en Asomaldito. Los venezolanos no somos de tomarnos a pecho las cosas. Pero sí somos muy afectivos y sentmentales, y caemos fácilmente en los dimes y diretes por ese sentimentalismo, que no es barato, sino muy latino. Pero quiero que se tranquilicen. Si en algo me molesto con alguien, creo que soy capaz de ir por mí misma y decírselo. Agradezco de verdad que se fijen y velen por mi y mis sentimientos, pero sin llevarse a nadie por delante, por favor, que hiriendo a uno no se le hace más favores a otro.
Espero que también, de la misma manera, todos puedan de manera adulta, ir directamente a otro y decirles si les molestó, qué les molestó y cómo, sin necesidad de hacer mucho escándalo, somos todos responsables, adultos, y hasta donde me llega la memoria, buenas personas que como tales cometemos errores. Aquí podemos seguir relajandonos y echando broma, como en el rincón de Asomaldito, que nació proque todos nos hemos encontrado en Veneblogs, y porque todos tenemos ese instinto venezolanísimo de la joda y el relajo.
Les invito a que ya no miren estadísticas, que los números, como decía el Principito, son de personas serias, hongos que se la pasan contando, y nosotros estamos echos de guachifita de la más organizada, como decía el gringo de Canaima (la novela de Rómulo Gallegos). Yo no tengo idea de cuantos post llevo hechos (entre los de Pitas.com, y este blog en Fulguris), ni pálida de los comments, ni idea de quien me vista ni de donde. Y vivo de lo más relax. Se lo digo yo que soy más freak control que Mónica la de Friends, hehehe. Hagan de Veneblogs un lugar de descanso, un lugar nuestro, y que nos ayude a compartir con gente de otros paises. Yo estoy orgullosa de que con tan poquitos en al red, Veneblogs sea el lugarcito de reunión que es hoy. No desvirtuemos las cosas. Por lo menos yo no estoy aqui para figurar ni ser la mejor. Creo que estoy aqui porque soy persona social, y me gusta leer hasta que ya no puedo más. Creo que estamos aqui porque nos juntamos el hambre con las ganas de comer, los que leemos y escribimos. Porque nos gusta crear e imaginar. Porque somos personas, porque nos divertimos.
Por ustedes valió la pena, y no me arrepentiré nunca de este blog.
2 Junio 2004
El Tesoro de la Sombra
No sé enamoró de ella,
sino de su sombra.
La iba a visitar al alba,
cuando su amada
era más larga.
Este pequeño texto de Alejandro Jodorosky, se lo dedico a dos pares de pares:
Don Orugo y Shered, que andan de cumple siglos
Y a otro par de amigos, a pesar de lo que digan (y que a mi tanto como a ustedes, me vale madre)
Besos :o)